lunes, 23 de abril de 2007

El elefante huérfano




Era un elefante que siempre le gustaba jugar con los niños
que pasaban,un día los padres salieron a dar una vuelta y
los mato un hombre total que tobi se enteró de que los
padres habían muerto, tobi se sentía muy mal porque ya
no le quedaba familia, al día siguiente pasó un niño llamado
Roberto era un niño sin familia,triste entonces se puso a
hablar con tobi los dos se pusieron a llorar porque no
tenían familia Roberto dijo tobi vámonos al parque de
enfrente y nos ponemos a jugar ahí vale dijo tobi pero
después me acompañas a mi casa vale Roberto? susurro
en voz baja Roberto porque me lo dices tan bajo? na por
nada dejalo dijo Roberto no he dicho que me lo digas y
punto, vale... que no tengo casa y yasta porque mi
familia se murió, bueno no tendrás problemas te quedarás
en mi casa dijo tobi vale dijo Roberto gracias tobi
eres el mejor amigo que he tenido aquí gracia gracia y
gracias vasta tobi te he dicho que te vas a quedar no pasa
nada no? no no bueno vamos ya a casa vale.
nada dejalo dijo Roberto no he dicho que me lo digas y
punto, vale... que no tengo casa y yasta porque mi
familia se murió, bueno no tendrás problemas te quedarás
en mi casa dijo tobi vale dijo Roberto gracias tobi
eres el mejor amigo que he tenido aquí gracia gracia y
gracias vasta tobi te he dicho que te vas a quedar no pasa
nada no? no no bueno vamos ya a casa vale.
Fin

Maria Ortiz

martes, 17 de abril de 2007

Una pequeña parte de ti



Erase una vez un niño llamado Carlos al que no le gustaba compartir tenia 8 años. Tenia un hermano de 6 años llamado Rafa. A Carlos no le gustaba nada compartir,y no le dejaba nada a su hermano pequeño y delante de sus padres siempre decía
-No compres dos que yo se los presto.
pero luego nunca le prestaba nada de nada. Un dia sus padres se dieron cuenta del engaño y justo a tiempo, una semana antes del cumpleaños de Carlos vio un bicicleta que le gustaba mucho y le pidió a sus padres una bicicleta nueva pero sus padres no querían comprársela el día de el cumpleaños de Carlos no era el quien tenia la bici sino su hermano pequeño. Carlos aunque tenia otros millones de regalos no quiso ninguno solo quería la bicicleta . Aunque era muy malo con su hermano Rafa cuando lo vio llorar pues dijo que se la dejaba Carlos se dio cuenta de lo que había estado haciendo todos estos años . A partir de ese día lo compartieron todo. Al cumplir Rafa 16 años le destinaron cáncer de medula osea y su hermano era su único donante . Carlos sin pensarlo deo veces dijo que el seria su donante . Durante la operación todo parecía que iba bien hasta que Carlos sufrió un ataque el corazón después de haberle traspasado con éxito la medula a su hermano . Carlos murió en el quirófano pero su hermano nunca le olvido debido a que dio su vida por el y que siempre iba a tener una pequeña parte de el en el interior.


Lorena Jimenez Moya 1ºB

martes, 27 de marzo de 2007

El niño con suerte

Erase una vez un niñEl niño con suerte
Erase una vez un niño que tenia muchisima suerte y siempre le pasaba algo sorprendente que a nadie le habia pasado encaustes chico llamado Jorge tenia demasiada suerte, un día jorge le robarlo su suerte y le empezó a salir le mal todo y a tener mala suerte y Jorge la tenia que buscar su suerte y le iba a costar demasiado por que el que le robo su suerte, vivía muy lejos y Jorge tenia que pasar por muchos bosques aterradores y el era muy miedica. Pero aún así decidió a cruzar esos bosques porque el creía que la suerte era algo suyo y tenía que ir a buscarla. Atravesó toso los bosques y salió del algunos malheridos. Pero por fin había encontrado la casa del ladrón. Entró y vio a otro niño de su misma edad pero pobre. Jorge le dijo que le devolviera su suerte y el otro chico no sabía de lo que estaba hablando. Jorge le dijo que se la devolviera porque el sin su suerte no era nadie. Y el pobre le contesto: La suerte no es de nadie y de todas maneras yo no la tengo pues sino no sería tan pobre. Jorge agachó la cabeza un poco avergonzado y le dijo al pobre que podía ir a vivir con él y el pobre acepto.

Youssef.RidaouiEl niño con suerte
Erase una vez un niño que tenia muchisima suerte y siempre le pasaba algo sorprendente que a nadie le habia pasado encaustes chico llamado Jorge tenia demasiada suerte, un día jorge le robarlo su suerte y le empezó a salir le mal todo y a tener mala suerte y Jorge la tenia que buscar su suerte y le iba a costar demasiado por que el que le robo su suerte, vivía muy lejos y Jorge tenia que pasar por muchos bosques aterradores y el era muy miedica. Pero aún así decidió a cruzar esos bosques porque el creía que la suerte era algo suyo y tenía que ir a buscarla. Atravesó toso los bosques y salió del algunos malheridos. Pero por fin había encontrado la casa del ladrón. Entró y vio a otro niño de su misma edad pero pobre. Jorge le dijo que le devolviera su suerte y el otro chico no sabía de lo que estaba hablando. Jorge le dijo que se la devolviera porque el sin su suerte no era nadie. Y el pobre le contesto: La suerte no es de nadie y de todas maneras yo no la tengo pues sino no sería tan pobre. Jorge agachó la cabeza un poco avergonzado y le dijo al pobre que podía ir a vivir con él y el pobre acepto.

Youssef.Ridaouio que tenia muchisima suerte y siempre le pasaba algo sorprendente que a nadie le habia pasado encaustes chico llamado Jorge tenia demasiada suerte, un día jorge le robarlo su suerte y le empezó a salir le mal todo y a tener mala suerte y Jorge la tenia que buscar su suerte y le iba a costar demasiado por que el que le robo su suerte, vivía muy lejos y Jorge tenia que pasar por muchos bosques aterradores y el era muy miedica. Pero aún así decidió a cruzar esos bosques porque el creía que la suerte era algo suyo y tenía que ir a buscarla. Atravesó toso los bosques y salió del algunos malheridos. Pero por fin había encontrado la casa del ladrón. Entró y vio a otro niño de su misma edad pero pobre. Jorge le dijo que le devolviera su suerte y el otro chico no sabía de lo que estaba hablando. Jorge le dijo que se la devolviera porque el sin su suerte no era nadie. Y el pobre le contesto: La suerte no es de nadie y de todas maneras yo no la tengo pues sino no sería tan pobre. Jorge agachó la cabeza un poco avergonzado y le dijo al pobre que podía ir a vivir con él y el pobre acepto.

Youssef.Ridaoui

Un niño afortunado

Erase una vez, un niño que era un poco pobre ya que no tenia padre y su madre estaba enferma..

Por este motivo el niño, tuvo que dejar de estudiar, para trabajar en lo que antes trabajaba la madre..El niño (Alejandro) que, hace poco era una niño 10 bajó rápidamente en las notas.

Alejandro soñaba, que algún día llegaría a ser químico, lo cual le iba a costar por su bajón escolar.

Mientras iba a comprar,se encontró con un río. Se reflejó en él.

Le dió por llorar, ya que en ese reflejo... solo vió a un simple niño soñador, sin esperanza alguna de conseguir su sueño.

Entonces apareció un hada, la cual le dio una bolsita con unos polvitos que brillaban con la luz del Sol. El hada le dijo- Espolvoreala en todo .lo que está mal, y espera- y se fue volando.

No supo que decir pero le hechó cuenta .Le espolvoreó el polvillo mágico a su madre y al instante, sanó. La espolvoreó en la cazuela que estaba vacía y se lleno de deliciosa comida.

Pensó, que si hacía lo mismo con el mismo, se sabría lo que no pudo aprender.

Y acertó. Pidió la recuperación y las aprobó todas, fue todo como siempre.

Todos de nuevo fueron felices.


Marina Romero Torres 1º A

¿La suerte está o se busca?

En un país muy rico, vivía cuidando de su hermano pequeño un joven de unos 10 años que cada noche la pasaban en la calle, pues no tenían casa . Vivía del pan que conseguían limpiando los zapatos de las personas. Israel, que así se llamaba el chaval, y su hermano Moises que tenía 6 años eran pobres y huérfanos. Pero a pesar de toso eso ellos siempre iban sonriendo porque no lo tendrían todo pero tenían lo suficiente para que ellos estuviesen feliz. Aún así estando siempre contentos también a veces deseaban tener un hogar donde alguien les acogiera. Una día Moises estaba jugando con la palomas del parque mientras su hermano trabajaba, y le ofrecieron que se fueran a vivir con una familia y los hermanos aceptaron la propuesta. Ya estaban instalados en la casa todo iba perfecto, pero la mujer que los envidiaba porque el hombre pasaba demasiado tiempo con ellos, y por eso les pegaba cuando el hombre se iba a trabajar. Así que Israel y Moises se escaparon y lo volvió a acoger otra familia, pero en esta el hombre era un drogadicto y les obligaba a probar la droga o les pegaba asi que de esta casa también se marcharon. Moises ya estaba cansado pues con seis años era sorprendente todo lo que le estaba pasando. Pero Israel le calmo y le dijo que no se preocupara porque tarde o temprano iban a ser mas felices de lo que eran antes. De todo lo que habían sufrido y luchado, al pasar los años, Israel y Moises se encontraba en un pequeña casa pero con unos padres estupendos que los querían mucho. Una noche de las que sus padres adoptivos estaban arropándolos Moises les dio las gracias a sus padres y sobre todo a su hermano por no perder nunca la esperanza y que gracias a todos los esfuerzos se encontraría una buena suerte.

Sara Castro Pérez.

LA SUERTE

Todos conocemos la suerte; algunos la ven durante todo el año, otros sólo ciertos años y en un único día; incluso hay personas que no la ven más que una vez en su vida; pero todos la vemos alguna vez.
No necesito decir, pues todo el mundo lo sabe, que Dios envía al niñito y lo deposita en el seno de la madre, lo mismo puede ser en el rico palacio y en la vivienda de la familia acomodada, que en pleno campo, donde sopla el frío viento. Lo que no saben todos - y, no obstante, es cierto - es que Nuestro Señor, cuando envía un niño, le da una prenda de buena suerte, sólo que no la pone a su lado de modo visible, sino que la deja en algún punto del mundo, donde menos pueda pensarse; pero siempre se encuentra, y esto es lo más alentador. Puede estar en una manzana, como ocurrió en el caso de un sabio que se llamaba Newton: cayó la manzana, y así encontró él la suerte. Si no conoces la historia, pregunta a los que la saben; yo ahora tengo que contar otra: la de una pera.
Érase una vez un hombre pobre, nacido en la miseria, criado en ella y en ella casado. Era tornero de oficio, y torneaba principalmente empuñaduras y anillas de paraguas; pero apenas ganaba para vivir.LA SUERTE
- ¡Nunca encontraré la suerte! -decía. Advertid que es una historia verdadera, y que podría deciros el país y el lugar donde residía el hombre, pero esto no hace al caso.
Las rojas y ácidas acerolas crecían en torno a su casa y en su jardín, formando un magnífico adorno. En el jardín había también un peral, pero no daba peras, y, sin embargo, en aquel árbol se ocultaba la suerte, se ocultaba en sus peras invisibles. Una noche hubo una ventolera horrible; en los periódicos vino la noticia de que la gran diligencia había sido volcada y arrastrada por la tempestad como un simple andrajo. No nos extrañará, pues, que también rompiera una de las mayores ramas del peral.
Pusieron la rama en el taller, y el hombre, por pura broma, torneó con su madera una gruesa pera, luego otra menor, una tercera más pequeña todavía y varias de tamaño minúsculo.
De esta manera el árbol hubo de llevar forzosamente fruto por una vez siquiera. Luego el hombre dio las peras de madera a los niños para LA SUERTEque jugasen con ellas.
En un país lluvioso, el paraguas es, sin disputa, un objeto de primera necesidad. En aquella casa había uno roto para toda la familia.
Cuando el viento soplaba con mucha violencia, lo volvía del revés, y dos o tres veces lo rompió, pero el hombre lo reparaba. Lo peor de todo, sin embargo, era que el botón que lo sujetaba cuando estaba cerrado, saltaba con mucha frecuencia, o se rompía la anilla que cerraba el varillaje.
Un día se cayó el botón; el hombre, buscándolo por el suelo, encontró en su lugar una de aquellas minúsculas peras de madera que había dado a los niños para jugar.
- No encuentro el botón -dijo el hombre-, pero este chisme, podrá servir lo mismo -. Hizo un agujero en él, pasó una cinta a su través, y la perita se adaptó a la anilla rota. Indudablemente era el mejor sujetador que había tenido el paraguas.
Cuando, al año siguiente, nuestro hombre envió su partida de puños de paraguas a la capital, envió también algunas de las peras de madera torneada con media anilla, rogando que las probasen; y de este modo fueron a parar a América. Allí se dieron muy pronto cuenta de que la perita sujetaba mejor que todos los botones, por lo que solicitaron del comerciante que, en lo sucesivo, todos los paraguas vinieran cerrados con una perita.
¡Cómo aumentó el trabajo! ¡Peras por millares! Peras de madera para todos los paraguas. Al hombre no le quedaba un momento de reposo, tornea que tornea. Todo el peral se transformó en pequeñas peras de madera. Llovían los chelines y los escudos.
- ¡En el peral estaba escondida mi suerte! -dijo el hombre. Y montó un gran taller con oficiales y aprendices. Siempre estaba de buen humor, y decía-: La suerte puede estar en un palito.
Yo, que cuento la historia, digo lo mismo.
Ya conocéis aquel dicho: «Ponte en la boca un palito blanco, y serás invisible». Pero ha de ser el palito adecuado, el que Nuestro Señor nos dio como prenda de suerte. Yo lo recibí, y, como el hombre de la historia, puedo sacar de él oro contante y sonante, oro reluciente, el mejor, el que brilla en los ojos infantiles, resuena en la boca del niño y también en la del padre y la madre. Ellos leen las historias y yo estoy a su lado, en el centro de la habitación, pero invisible, pues tengo en la boca el palito blanco. Si observo que les gusta lo que les cuento, entonces digo a mi vez: «¡La suerte puede estar en un palito!».

maria lora

La buena y mala suerte

Erase una vez dos hermanos. Uno de ellos siempre tenía muy “mala suerte”. Nunca le daban nada con mucho valor y él de todas formas se conformaba y,es más lo adoraba como si fuera el más preciado de los tesoros. El otro hermano era muy pesimista pese a tener muy “buena suerte”. Le regalaban cosas de valor y él siempre las menospreciaba. Le regalasen lo que le regalase nunca estaba conforme. Siempre había una excusa para que lo que le hubieran regalado no le gustara. Una vez le regalaron al hermano un reloj normal, solo daba la hora y los segundos,era un poco antiguo. A él le regalaron un reloj con diamantes incrustados en cada numero y de oro. Como de costumbre no se conformó,y dijo que no le gustaba que era demasiado lujoso para él. Los padre y el hermano no daban crédito a lo que acababan de escuchar. Desde ese día cada regalo a los hermanos era exactamente igual,y cada vez que le regalaban algo de valor sabía apreciarlo mucho mejor.

Paula Díaz García